Afilado

Saludos de nuevo. 

Como ya sabréis, ya que habéis encontrado este humilde blog, hay miles de formas y materiales para afilar hierros. Existen las piedras al agua, al aceite, las naturales, las artificiales, filos cóncavos, convexos, biseles, etc. 

En esta entrada, voy a centrarme en el afilado y mantenimiento de hojas de navajas de afeitar, convexas y afiladas como para cortar un pelo en el aire, lo que los anglófonos llaman el afilado HHT (hanging hair test). Este afilado consiste en lograr que la hoja sea capaz de cortar un pelo únicamente posándolo sobre el filo.

En mi opinión tres cosas son necesarias para lograr esto: un buen acero, una buena piedra de grano fino y un suavizador con pulimento microscópico. Si bien es cierto que con buena hoja y piedra, bastaría para cumplir su función de suavizado una hoja de periódico, los resultados óptimos se obtienen retirando la rebaba que deja la piedra con un suavizador de cuero de grano fino.

Mi experiencia me ha hecho conocer múltiples tipos de piedra (paso por alto la calidad del primer elemento, la navaja, dando por hecho que quienes lean esto sabrán distinguir una buena de una que pierde filo y "pide piedra" cada dos por tres). De todas las que conozco, para el último trabajo de afilado, tras desbastar y demás, la mejor me parece la cutícula belga de las Ardenas, una piedra natural de un grano finísimo que, al pasar la navaja por ella húmeda, va dejando un rastro de partículas de acero gris, llamado en inglés "slurry" que perfecciona aún más, si cabe, la agudeza del filo. 

Estas piedras no son baratas, pero su longevidad y eficiencia merecen la pena. Si nos ponemos a calcular cuánto gastaríamos en maquinillas convencionales y lo comparamos con la adquisición de una buena navaja, la piedra y el suavizador, estoy seguro de que en menos de un año, económicamente hablando, amortizaríamos esta inversión, dejando de lado los beneficios aportados por este método a nuestra piel. 

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